Domingos sin lunes

En la tierra inhóspita y en el alma infértil crece la vida.

Todo es blanco, se ven columnas de pureza en el horizonte.

Mares en calma, cielos azules atracan en mis ojos.

Vuelvo a sentir minutos eternos, segundos que no pasan.

 

Aparecen carreteras que no tienen fin.

El mundo se para al caer la noche en un muelle lejano.

Las olas rompen con fuerza y los gatos maúllan hambrientos.

Cierro los ojos e imagino ese momento hasta el infinito.

 

 

 

 

 

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