Silencio

Hay silencios necesarios,

silencios reconfortantes.

Hay silencios llenos de alfileres,

silencios cargados de dudas.

Hay silencios que hablan,

silencios que te hacen más grande.

Hay silencios que te hacen dar pasos,

silencios plagados de vida.

Hay silencios ensordecedores,

silencios para seguir hablando.

La Amatista

Atalaya de calma.

Horizonte interminable.

Lugar donde viven los sueños.

Sol que nunca muere.

Viento eterno que azota y acaricia.

Carretera al cielo.

Edén en la tierra.

La morada de mis cenizas cuando falte.

 

(El Mirador de la Amatista se encuentra en el Parque Natural de Cabo de Gata – Níjar a escasos kilómetros de la localidad minera de Rodalquilar)

 

 

Calblanque

Mar eterno

que se funde con el cielo.

Esquina dorada

de arena fina.

 

Olas que rompen

llenas de  vida.

 

Naturaleza que nace

cada primavera.

Veranos de sol eterno

y noches de luna llena.

 

Paraíso para perderse

universo para encontrarse.

 

 

 

 

 

 

Sangre en la tierra

Tierra teñida de marga,

mar cubierto de negro.

 

Rojo puro por las veredas,

lápidas rotas en el firmamento.

 

Niños sin padre, viudas sin nada,

dinero en bolsillos ya llenos.

 

Manos plenas de vergüenza,

ojos abiertos que no vieron.

 

Hablo de la Sierra Minera,

tierra inerte,

llena de lamento.

 

(A la Sierra Minera de La Unión. A los que perdieron la vida en las entrañas de la tierra. A las viudas, a los huérfanos. A los mineros que malvivieron bajo el yugo de los patrones. Al pasado de un pueblo y a su futuro).

 

 

 

 

 

 

 

El Cabo

Mar que se funde con el cielo.

La calma y la furia.

Sol que abrasa, que acaricia.

El padre de los azules, la madre de la luz.

Arrecife que sueña con sirenas.

Piedras teñidas de puro blanco.

Línea infinita donde juegan las olas.

Salinas preñadas de vida.

El cabo que guarda mil sueños.

 

 

El mar del norte

Llegué herido a ese mar.

Me lancé al vacío de sus olas.

Busqué su fuerza para borrar mi rabia.

Golpeé mi cuerpo contra la arena.

Dejé que su sal curase mis heridas.

Abandoné mis pensamientos en una taberna lejana.

Conduje por carreteras olvidadas.

Me perdí para volver a encontrarme.

Vislumbré mi norte que vino del sur.

Como…

Como las olas del mar del norte,

y el agua de Cabo de Gata.

Como las rocas de la Sierra Minera,

y la arena de Calblanque.

Como el Mirador de la Amatista

y la tierra de Puntabela.

Como la Senda del Dinosaurio

y la Verea de la Estrella.

Tierradentro

Ahí reside todo.

En las profundidades de la memoria.

En tus ancestros.

En la tierra que pisas.

En el aire que respiras.

En el horizonte frente a tus ojos.

En los surcos de tu mirada.

En las heridas de tus manos.

En las cicatrices de tu corazón.

En lo que escondes.

En lo que muestras.

En lo que anhelas.

En lo que cuidas.

Ahí reside todo.

Tierradentro.